y más alto que esas faraónicas
pirámides gastadas, que ni las inclemencias
nila incesante fuga de los años

lograrán destruir. No moriré
del todo, y buena parte
de mí burlará a Libitina; siempre joven,
siempre renovado, crecerá
mi fama en los que vengan, mientras sigan
la Vestal sigilosa y el Pontífice
subiendo al Capitolio. Y correrá
mi nombre del Aufido
a los reinos de Dauno, porque no
en vano fui el primero, - pese a mi humilde origen-,
que manejó las formas de la Eolia
en la lengua latina.
Que Melpómene acepte
la merecida gloria y de buen grado
corone mi cabeza con laureles.
Víctor Botas

1 comentario:
Para mí, una traducción demasiado libre.
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