martes, 2 de febrero de 2010

El papel es mío! (razón vs Sentimiento)

Bueno, esto es solo una pequeña aclaración...
Cuando llegué el otro día al ensayo, justo después de escribir un poco antes la anterior entrada de mi papel en la obra, el director me llamó en un aparte y me dijo que, por mis características, me pegaba más el papel de Pedro Cartabón.
Papel, a mi ver, insulso y con escasas aunque largas apariciones en escena.
Me bajó el alma a los pies, pero ahí entró mi cálculo mental, cálculo rápido para unir cabos...

Resulta que el sábado anterior estuve en un pub con mi novia y algunos integrantes del taller de teatro, sin director ni jefe ni nada cerca. Fue una reunión de sábado por la noche normal, nada de estar ensayando allí ni nada, aunque, como es normal, el alcohol y las altas horas de charla nocturna entre gente que nos conocemos de más bien poco fuera de escenario, apareció el tema.
No fue así entre mi novia y sus compadres, que daban grititos y exclamaciones comentando vaya usted a saber qué. En su línea.

Sin embargo, entre el protagonista y alma del taller, un chico integrante del grupo de teatro que lleva el taller y que asiste a sus clases desde hace 11 años, aunque yo a él le saque 11 de edad... Me soltó con aire de reproche:
ES QUE NO ENCAJAS NADA!!
Cosa que entre el tumulto, humo y música yo entendí como "no encajas en nada, en ningún papel" y me quedé helado. Gracias a los dioses, porque así pudo continuar sin mi interrupción.

Así ya me comentó que mi problema era que intentaba racionalizar demasiado el teatro, que tenía que aceptar lo que el director me dijera sin pensar porqué. Y eso contradice mi filosofía de vida. Siempre he querido saber porqué son las cosas, cómo se hace, si lo he hecho mal, porqué ha sido, y si lo he hecho bien... pues también. Así es como he ido mejorando en cada uno de los aspectos que he realizado en mi vida. Nunca he considerado que he sido el peor en algo, sino alguien con ideas nuevas, combinaciones...
Por eso es que discutí con él.

Entendamos discutir. Dos amigos con opiniones enfrentadas nunca discuten como podrían hacer dos completos desconocidos por la calle. Ellos razonan en voz alta... (Ya lo hice con la ya_no_tan_gran_O hace 2 fines de semana).
Y al final le tuve que dar la razón, argumentando (no es fácil dejar atrás una manera de vivir, aunque sólo sea para el aspecto teatral) que ellos saben más de teatro que yo como de aquí a... (rellenar con algún lugar muy lejano). Mi saber es teórico.

Así que me resolví a encajar lo que me dijeran, aceptar lo que viniera...
Y lo que vino fue el director con lo del posible cambio de papel. Y venía del bar de estar con este chico que me lo recomendó. ¿Puede que el uno se lo comentara al otro para hacerme caer del burro? ¿Puede que al comentarle que ya lo había hecho me quiso poner a prueba antes de darme definitivamente el papel?
Qui lo sa? La cosa es que me he quedado con el papel de Lanzadera tras mi encaje, respuesta afirmativa que estaba para lo que hiciera falta y mi lectura del texto.

Y eso mola.

Jo.

2 comentarios:

Rincón P. dijo...

Lo importante es conseguir mantener las ilusiones (casi) intactas después de cada pequeña o gran decepción.
Espíritu de supervivencia…

Lírico Encadenado dijo...

Las ilusiones a tope.
Ayer empezamos ya a montar la primera escena donde aparece mi personaje y le gustó el aire que le di.
De hecho, lo quiere incluso más exagerado lo que yo hice, cosa que podré arreglar con el vestuario.
^_^

Jo.