jueves, 23 de octubre de 2008

Hablar, Jugar, Ligar, Jugar...


Me chifla.
El flirteo es lo máximo para mí. Con el transcurrir de los años creo que puedo opinar modestamente que he refinado mis artes para acometer cada nueva situación con altas probabilidades de éxito.
Y más modestamente cuando en este blog soy anónimo (de hecho si me lee alguien no ha opinado nunca nada...) e importaría más bien poco mentir aquí. De qué serviría?
Me gusta el reconocimiento por esas cosas a la cara.

Además tengo que reconocer que he sido bastante cabrón en esos temas, una vez ya conseguido el asunto, pero como aquí estoy hablando de los inicios y orígenes...

Empecé con 18 años casi casi recién cumplidos a cambiar mi manera de ver el mundo... y eso cambió mi modo de ver a las mujeres...
Yo siempre las había tratado con amabilidad y elegancia, pero una y otra vez había sido rechazado por ellas en favor de los "tontos" de los alrededores que se dedicaban a hacerlas la vida imposible.
Ese fue el detonante. Las chicas, para sentir ese deseo irrefrenable por una persona, querían que "se las diera caña". En el buen sentido de la palabra, claramente, nunca he pegado a una mujer ni tengo intenciones de hacerlo...

La cosa fundamental es que al chico que tienen detrás tratándolas de puta madre no quieren ni verlo en el 95% de los casos. Y no sólo mujeres, sino toda la especie humana, pero yo hablo desde mi lado.
Empecé a desarrollar una personalidad social para con ellas de picardía descarada y elegante que, sinceramente, poco a poco me dio resultados hasta llegar a mis 20, época dorada, donde triunfaba allá donde iba. Hoy en día, a mis 28, todavía recojo los frutos de tanta semilla que esparcí por el mundo en esos 4 años exuberantes.

Y es algo que me encanta, me vuelve loco. Empezar a hablar con una chica y regalarle las mejores palabras sacadas de la más pura originalidad y espontaneidad. Hacerla ver que, al menos por esos instantes, Ella es la mujer más sensacional del mundo, la mas especial.

Ayer estuve cosa de 3 horas hablando por teléfono (en espacios de 56 minutos, por el contrato vitamina de Vodafone) con una chica estupenda que se fue a dormir completamente regalada de todas las cosas que le había dicho.

Y yo con eso me encuentro mejor, porque me dice que sigo en forma. Sé qué decirle a cada chica, porque no existen 2 iguales, sino parecidas a lo sumo...
Mis amigos en ocasiones podrán opinar, (envidiosamente creo yo) que babeo. De acuerdo, que digan lo que quieran, lo que hablamos la chica y yo cuando ellos no están delante y que contiene toda la carga erótica que hace que al final no vean más opción posible que el venir conmigo es algo entre ellas y yo.

Y que así siga, la competencia me gusta, pero no la que utiliza las mismas armas que yo. El otro tipo de competencia es el bueno, el que utiliza sólo el cuerpo para acercarse a ellas... Pobres.

Jo.

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