
Cuando le dejamos en casa y empezamos a tratar de temas como el aborto y demás cosas que estuvieran al día, como la memoria histórica, solté a la bestia. Ese animal enfurecido que quiere escupir sus ideas al mundo que es el Gran Ó.
La gente no está preparado para ese conocimiento, pero a mí me encanta conducirlo y, a veces, llevarle la contraria para que desarrolle argumentos que darían para varias columnas de opinión de esas que la gente busca leer.
Y estaréis pensando todos "estos chavales hacen lo de siempre, arreglar el mundo sentados en un bordillo al lado del coche aparcado".
Meeeeeec! Error!
La idea del Gran Ó no es ni más ni menos que destruir el mundo, no arreglarlo. Después, una vez no quedara vestigio alguno de lo anterior, construir uno nuevo en el solar que quedara, (sobre las ruinas no, por miedo a una posible infección), donde los ciudadanos (al viejo estilo de las polis griegas) se ganarían su estatus a ser "algo" o simplemente pasarían a formar parte de la masa baja de la sociedad como "mano de obra barata".Y la verdad, aunque extremista extremo, (valga la redundancia, se la merece), viendo padres no calificados, animales al volante y demás ineptos sociales que influyen en las decisiones sobre el futuro de nuestra sociedad... y demás barbaries que suceden en nuestro mundo cercano (ni hablar ya si salimos del país), cada vez voy estando más convencido de lo que dice.
Yo le votaría.
Y si alguna vez tengo la oportunidad, escribiré una historia sobre su idea de gobierno... Tal vez así logremos encender alguna cabecita para que, ayudados de un golpe de estado, (nadie en su sano juicio votaría democráticamente al Gran Ó, porque despojaría a la masa de todos sus derechos de per se para que se los fueran ganando uno a uno), pudiéramos instaurar nuestro gobierno y hacer un mundo un poco mejor. O al menos nuevo, ya que éste funciona mal, ¿por qué no probar el cambio?
Jo.

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